Hace dos años, en la primera semana de julio, estuve de vacaciones en el valle de Ossau con la familia. Me guarde dos días para hacer dos rutas de montaña. Con la familia subimos un día a los lagos de Ayous, pero en solitario tenía pensado subir al
Ger y al Lurien. La del Lurien pinché pues el día que tocaba llovió toda la jornada. Desde entonces tenía atravesada esta ascensión. Le propuse a David hacerla en un fin de semana relámpago, no sólo aceptó sino que me propuso hacer también el
Arriel. A por ellos que fuimos.
Salimos de Madrid el sábado a las seis de la mañana. Sobre las once y cuarto llegamos al lago de Fabreges. Este se encuentra a unos diez kilómetros de la frontera del Portalet, bajando por el lado francés.
Hay que desviarse en dirección Artouste, Fabreges, y a unos quinientos metros y bajo una torre de alta tensión, vemos un cartel de bienvenida a Artouste y Fabreges, frente al cual hay un viejo y pequeño indicador de madera que pone Col de Lurien, enfrente
hay un aparcamiento donde hay bastantes plazas.
Arrancamos entre el bosque por un sendero bien marcado que asciende de
forma decidida y empinada
A los veinte minutos de ascensión aparecen problemas, las avalanchas invernales han dejado el sendero lleno de árboles derribados.
Vamos sorteándolos no sin dificultades. El lago de Fabreges a medio llenar va quedando abajo.
Tras una hora de ascensión trabajada salimos del bosque. Y ante nosotros aparece el valle de Lurien. La pendiente se suaviza, la temperatura es buena, corre una brisa reconfortante, y a pesar del peso de las mochilas subimos con relativa comodidad.
Cada vez que nos damos la vuelta nos asombra el Midi
El camino no tiene pérdida, a veces se borra el sendero, pero hay hitos bien colocados. Al poco dejamos a la derecha la cabaña de Lurien, avanzamos fácil, disfrutamos.
Detrás la bella cuerda occidental de Ossau, dominada por el pico Sesques.
En algo más de dos horas llegamos a una curiosa construcción refugio de cazadores. Esta abierto y tiene varias habitaciones. No está en muy buenas condiciones
Paramos a reponer fuerzas. En esto que vemos bajar a un montañero. Para y entablamos conversación
-¿Dónde vais?- nos pregunta
- Pues al Lurien – respondo
- Pues yo vengo del col de Lurien,- nos relata- que este verano voy a venir con un grupo
- Queda mucho para el Lac de Lurien- le pregunto
- Está ya muy cerca- responde- Bajaba tan acalorado que al llegar me he metido y me he dado un baño, pero sólo me he metido hasta la cintura, que está el agua muy fría.
Nos despedimos, y el sigue su camino, y nosotros el nuestro dejando el barracón a nuestra derecha.
Aparece la nieve en un pequeno circo que subiremos por la izquierda, por un estrecho encajonamiento o desfiladero.
Superado el obstáculo, aparece ante nosotros el Lac de Lurien. Al fondo ya vemos el Lurien.
Enseguida me viene a la cabeza el montañero aragonés. El tío ha metido los huevos ahí, hay que tenerlos “cuadraos”, o con revestimiento térmico, una especie de adaptación genética
Rodeamos el lago por la izquierda mientras estudiamos la trayectoria de subida. Después descubriremos lo engañosa que puede ser la perspectiva.
Mientras avanzamos hacia el col de Lurien, dejamos atrás el lago ¡Joder con el Baturro!
Un poco antes de llegar al collado giramos a la derecha y tomamos el camino de la ascensión. Dejamos buena parte de la impedimenta escondidas y protegidas en unas rocas. Calzamos crampones y tomamos el piolet. Primero una pala empinada de
nieve en dirección a un resalte rocoso que habrá que trepar, sin más dificultad que hacerlo con los crampones.
Superada la barrera rocosa, nos vamos desviando a la izquierda hasta enfilar la larga pala de nieve que nos dejará cerca de la cresta cimera. El tiempo se empieza a poner feo, las nubes se oscurecen. La nieve está húmeda, resbaladiza, hace zuecos,
aunque está bien compactada y no te hundes. Pero, ¡ay amigo! está mucho más empinado de lo que parecía.
La pala se acaba, David sale demasiado al centro aunque trepa por buena roca yo salgo más a la izquierda, con piedra muy suelta resbaladiza que me hace sudar la gota gorda en el peor momento. Por fin veo los hitos a la izquierda. La salida está
tapada por una empinada pala de nieve por la que luego bajaremos. Por fin ganamos la cresta, pero huele a tormenta, se la ve venir. Abajo el lago de Artouste, también a medio llenar, lo que le resta belleza.
Ganamos la cumbre fácil en diez minutos. Palas y Balaitus
El Midi d’Ossau aun disfruta del sol
El lago de Fabreges, donde hemos empezado, 1600 metros más abajo
Frondellas. Arriel, lago de Arremoullit helados aun. La tormenta se acerca por Repomuso.
Foto de cumbre, con el pic Ger a nuestra derecha
Hemos tardado en subir desde el coche cuatro horas y media.
A David se le eriza el vello del brazo, yo al recoger la gorra el velcro me da un chispazo. Cogemos las cosas y salimos pitando para abajo.. Sólo hemos podido estar en la cumbre cinco minutos. Empieza a llover mientras bajamos pero suave e intermitentemente. Llegamos donde tenemos los bártulos, hay relámpagos y truenos, aunque no llueve. No hemos comido, y son casi las cinco y media, decidimos bajar hacia el Lago deArtouste para esquivar la tormenta. Cruzamos el col y lo dejamos atrás.
Bajamos por la ladera izquierda con fuerte viento de cara. Más abajo cruzamos el desagüe y ascendemos unos metros para dar paso a la vertiente del lago de Artouste mientras rodeamos el macizo del Lurien. El lago presidido por el Palas
La tormenta parece que se va alejando y paramos a comer a la sombra de la cara este del Lurien. Hace un rato estábamos ahí arriba.
Llegamos al lago y seguimos por la orilla derecha a buscar el camino del Col de Arrious
Vemos el pico de Arriel, al que subiremos mañana.
Al terminar el Lago el camino gira y asciende a la izquierda hasta un cruce, a la izquierda refugio de Arremoullit y a la derecha col de Arrious, nosotros al col de Arrious.
Llegamos a una majada, son las ocho y media, estamos cansados y decidimos pernoctar. Bonito lugar desde el que divisamos el famoso paso Orteig, camino labrado en las paredes del pico del Lago de Arrious que permite acceder de forma directa al refugio de Arremoullit desde el col de Arrious evitando bajar y volver a subir.
De pronto asistimos a un espectáculo impresionante, un mar de nubes asciende por el valle de(un momento que voy a buscar vocales) Soussoueou. Las fotos no hacen honor.
Estamos cansados así que tras remolonear un poco por la zona cenamos y nos acostamos pronto. Mañana subiremos al Arriel, si se deja
Descansamos bien. Yo siempre descanso bien en la montaña. Mientras desayunamos observamos a un corredor que viene de Artouste y sube hacia Arremoulit. Hay nieve, que a estas horas debe estar durilla. Va en zapatillas y aunque consigue subir, lo pasa bastante mal, teniéndonos en vilo.
El día anterior se dio bastante bien, y confiamos que hoy se dé igual de bien, Recogemos y enfilamos hacia el col de Arrious.
En el col de Arrious. En la imagen podemos ver la traza que debemos de seguir. Primero ascendemos hasta el lago de Arrious, lo dejamos a la izquierda y buscamos por la derecha rodear para llegar al valle de la Soba
Desde el col, Anayet y Vertice de Anayet
Omnipresente Midi
El lago de Arrious, está helado, arriba el Petit Arriel
Llegamos a las laderas del valle de la soba. Hay que ponerse los crampones y el piolet, lo haremos hasta tres veces durante la mañana.
Poco antes de llegar al collado dejamos la mayoria del peso para subir ligeros. Llegando al collado
Ahí asoma el Arriel
En el collado España a nuestros pies, el valle de Tena, embalse de La Sarra , Peña Foratata. En la siguiente imagen Pico de la Soba en primer término, detrás sierra Partacúa y sierra de Ip.
Hay que faldear el Petit Arriel y llegar al col de Arriel.
Collarada y Pala de Ip
Desde el collado de Arriel sólo queda subir derecho hasta la cima
Se sube primero por la pedrera cruzando un nevero. A falta de ciento veinte metros de desnivel, ya todo es trepada, fácil pero con mucho patio. Un ejemplo
Tras pasar por una repisa muy expuesta, de la que no tomamos imagen. por fin llegamos a la cumbre. Las vistas son magníficas. Lurien, en el que estuvimos ayer.
Palas
Balaitus
Gran Facha y Vignemale
Infiernos, Garmo Negro y Argualas
Como no, el Midi d’Ossau
El “menda” en la cima
David
No paramos mucho en la cumbre. Para la tarde se preveén tormentas, y aun tenemos que llegar al lac de Fabreges, dónde tenemos el coche.
Mientras destrepamos por la parte más vertical nos cruzamos con una pareja de franceses, un hombre y una mujer de mediana edad. Ascienden trepando con los bastones en las manos. Pasa el hombre bufando, unos metros más atrás la mujer va tropezando los bastones en todas las piedras. Le aconsejo guardar los bastones, que digo yo, que también me podía haber callado. La mujer le dice al hombre “on m’a dit de garder le battons”. Su respuesta: “garder le batton, garder le battons…·Uno puede imaginarse el tono. La mujer se despide resignada, y sigue avanzando y golpeando las piedras. Pues sí, hay especies que se crían en todas las latitudes.
Llegamos al col de la Soba, cogemos la impedimenta y para abajo por un nevero que ocupa todo su seno.
El valle de la soba es un valle suspendido que acaba en unos cortados donde se despeña en el valle de Arrious. Por ello antesde llegar a final el camino se desvía a la izquierda para descender por la ladera.
Midi para no caerse. La vista es acojonante. Hay que bajar por ahí hasta el bosque. El camino es muy agradable, y muy concurrido.
Col de Arrious
Bosque de hayas muy bonito y fresco, que te deja en veinte minutos en el Caillou de Soques
Por fin el Caillou de Soques, al fondo se aprecia el lago de Fabreges
Pues no, no tenemos dos coches, así que no tenemos otra que bajar andando hasta el lac de Fabreges. Aunque parece que hace buen tiempo tras nosotros viene la tormenta. Cruzamos la carretera y el rio y descendemos por un camino muy bonito y agradable. En unas peñas paramos a comer, pero la tormenta se acerca, y no nos queda otra que salir zumbando. Son cuatro kilómetros y medio, y claro termina pillándonos, pero bueno casi al final. Llegamos al coche mojados pero contentos. Hemos completado una circular pirenaica muy montañera con la ascensión a dos cumbres emblemáticas del valle d’Ossau.
Un saludo a todo-as.